5.4.12

Breve Historia de la Educación Artística
Basado en el texto de Ricardo Marín









Probablemente, una de las habilidades básicas que se debería enseñar en nuestras escuelas sea la capacidad de descubrir y de buscar respuestas, en lugar de esperar pasivamente las contestaciones e indicaciones del maestro. Las experiencias fundamentales en una actividad artística contienen precisamente ese factor… (Lowenfeld y Brittain, 1997, p.4)

La corriente de la autoexpresión creativa, desde mi punto de vista una de las más interesantes, centra el proceso educativo en el propio educando, en lugar de en los contenidos. De esta forma, se logra que el alumno se dentifique plenamente con la tarea a realizar, ya que se trata de un proceso propio, en el que es él mismo el que va creando los contenidos, en lugar de asimilar contenidos ajenos. Se trata no de considerar al alumno como un “aprendiz de dibujo” que debe aprender unas directrices ya establecidas, sino de considerarlo como un individuo, con sus singularidades, para así potenciar y desarrollar sus propias características, como la sensibilidad y las posibilidades expresivas y comunicativas.

La educación artística se centra así en el proceso, en los cambios que produce la actividad artística en el propio educando, y no en los resultados, en los objetos que se hayan producido.


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