En el documental Pensando en los demás, se muestra el transcurso de un curso académico en la escuela Minami Kudatsuno, una escuela municipal situada en un barrio periférico de la ciudad japonesa de Kanasawa. Los protagonistas son los alumnos del profesor Tushiro Kanamori, treintaicinco niños de diez años, que asisten a cuarto de primaria.
El enfoque educativo de este profesor está basado en una educación en valores, en la que se refuerza la personalidad individual de los alumnos y los vínculos con sus compañeros. Para él lo más importante, y lo que transmite a sus alumnos, es valorar la vida, y la alegría de vivir. Para ello es imprescindible que se creen fuertes vínculos entre los alumnos, vínculos de amistad, de confianza y de respeto. Uno de los contenidos fundamentales que se tratan es el desarrollo de la empatía.
Cada día tres niños leen en voz alta en clase sus “cartas del cuaderno”. Esto consiste en que los niños escriban en un cuaderno acerca de sus sentimientos, de su situación o de algo que les preocupa, para después ponerlo en común con sus compañeros. El resto lo escuchan, tratan de comprender cómo se siente y hablan de qué les ha provocado su lectura. De esta forma los niños pueden ponerse en el lugar del otro, al mismo tiempo que ganan seguridad en sí mismos y confianza con los compañeros, al ser capaces de mostrar su propia vulnerabilidad.
Uno de los trabajos más interesante que realizan consiste en construir unas barcas. Se trata de un trabajo totalmente autónomo, que realizan por grupos, y en el que ellos se encargan de todo, desde la planificación hasta la búsqueda de materiales. De esta forma hay una plena identificación con la tarea, ya que es algo suyo, no están siguiendo unas directrices marcadas de antemano por el profesor. Aprenden a buscar sus propias respuestas, a solucionar los problemas, a adquirir responsabilidades. Trabajan en grupo; tienen que aprender a organizarse y a valorar el trabajo y las ideas de los compañeros. Durante todo el curso trabajan en la construcción de las barcas, para al final probarlas todos juntos en la piscina. Para ellos esa es la recompensa a todo el trabajo realizado, pero la recompensa educativa está presente durante todo el proceso, en el que han ido aprendiendo por sí mismos y en relación con sus compañeros.
La cohesión del grupo juega un papel muy importante dentro del proceso educativo, sea cual sea el nivel de enseñanza. Es fundamental saber crear vínculos, tener confianza y saber relacionarse y trabajar con los compañeros. El tiempo que se dedique en la enseñanza a crear este tipo de clima de respeto y de participación no irá en detrimento de la asimilación de los contenidos propios de la materia a impartir, sino que favorecerá el trascurso de la misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario