Hace más de dos décadas, Howard Gardner revolucionó la psicología con su teoría de las inteligencias múltiples.
Este año ha recibido el premio Píncipe de Asturias a las Ciencias Sociales, y aprovechando la ocasión se grabó: De las inteligencias múltiples a la educación personalizada, un programa de Redes en el que Eduard Punset y Gardner conversaron acerca de las inteligencias múltiples, las nuevas tecnologías y el surgimiento de una manera nueva y personalizada de educar a los niños. En él hablan de que su trabajo "repercutió en la mejora del sistema educativo" pero esto es, en gran medida falso, ya que podemos ver cómo después de dos décadas desde que se reivindicara la validez y necesidad de los distintos tipos de inteligencia, en los modelos educativos actuales se siguen reconociendo y dando prioridad sólo a la inteligencia lingüística y lógico-matemática. Como ejemplo podemos ver las soluciones que hace un par de meses proponía Ana Mato, directora de campaña del PP en la entrevista de la radio nacional, cuando le preguntaron acerca de las reformas educativas: "que aprendan matemáticas y lengua para superar el fracaso escolar". En lugar de buscar el motivo de este fracaso nos limitamos a repetir los mismos errores.
Ken Robinson, otro experto a nivel mundial en materia de educación, habla también en Redes acerca de la creatividad, y de la necesidad de estimular los procesos creativos de los niños desde la escuela. Todos tenemos la capacidad de ser creativos, dice, es un proceso material en el que hay que adquirir destrezas y hábitos. Hay que manejar el medio, sugerir hipótesis y ser críticos. Se puede aprender a ser creativos como se puede aprender a leer.
En su libro El elemento explica que todos tenemos talentos, y podemos ser creativos, lo que tenemos que hacer es encontrar el campo en el que nos sintamos a gusto, aquéllo que nos interesa y que entendemos de forma natural, "nuestro elemento" como él lo llama. El segundo factor es la pasión. Ken Robinson reclama la necesidad de que existan entornos diversos en los que cada uno pueda encontrar el campo en el que desarrollar su creatividad, y este desarrollo debería iniciarse en la escuela. Si somos capaces de apreciar las habilidades y las inteligencias de los niños podremos guiarles dentro de su propio proceso de aprendizaje, estimulando así su interés y su creatividad. Cambiar el modelo educativo de un proceso de acumulación y repetición a un modelo a investigación y creación.
Este año ha recibido el premio Píncipe de Asturias a las Ciencias Sociales, y aprovechando la ocasión se grabó: De las inteligencias múltiples a la educación personalizada, un programa de Redes en el que Eduard Punset y Gardner conversaron acerca de las inteligencias múltiples, las nuevas tecnologías y el surgimiento de una manera nueva y personalizada de educar a los niños. En él hablan de que su trabajo "repercutió en la mejora del sistema educativo" pero esto es, en gran medida falso, ya que podemos ver cómo después de dos décadas desde que se reivindicara la validez y necesidad de los distintos tipos de inteligencia, en los modelos educativos actuales se siguen reconociendo y dando prioridad sólo a la inteligencia lingüística y lógico-matemática. Como ejemplo podemos ver las soluciones que hace un par de meses proponía Ana Mato, directora de campaña del PP en la entrevista de la radio nacional, cuando le preguntaron acerca de las reformas educativas: "que aprendan matemáticas y lengua para superar el fracaso escolar". En lugar de buscar el motivo de este fracaso nos limitamos a repetir los mismos errores.
Ken Robinson, otro experto a nivel mundial en materia de educación, habla también en Redes acerca de la creatividad, y de la necesidad de estimular los procesos creativos de los niños desde la escuela. Todos tenemos la capacidad de ser creativos, dice, es un proceso material en el que hay que adquirir destrezas y hábitos. Hay que manejar el medio, sugerir hipótesis y ser críticos. Se puede aprender a ser creativos como se puede aprender a leer.
En su libro El elemento explica que todos tenemos talentos, y podemos ser creativos, lo que tenemos que hacer es encontrar el campo en el que nos sintamos a gusto, aquéllo que nos interesa y que entendemos de forma natural, "nuestro elemento" como él lo llama. El segundo factor es la pasión. Ken Robinson reclama la necesidad de que existan entornos diversos en los que cada uno pueda encontrar el campo en el que desarrollar su creatividad, y este desarrollo debería iniciarse en la escuela. Si somos capaces de apreciar las habilidades y las inteligencias de los niños podremos guiarles dentro de su propio proceso de aprendizaje, estimulando así su interés y su creatividad. Cambiar el modelo educativo de un proceso de acumulación y repetición a un modelo a investigación y creación.

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