10.4.12

Cambiando paradigmas
Ken Robinson y la creatividad en las escuelas




Uno de los principales problemas del sistema educativo actual es su falta de adecuación a su entorno. Estamos educando hoy a los adultos de mañana. Los estamos educando en función de los valores y conocimientos actuales, sin tener en cuenta que seguramente éstos sean muy distintos dentro de veinte o treinta años, cuando los niños de hoy tengan que desenvolverse en su contexto. Es difícil predecir esta situación, más aún en un momento en el que los cambios económicos y sociales se suceden a una velocidad a la que difícilmente podemos predecir lo que pasará en una semana, como dice el propio Ken Robinson.

No obstante vemos como en cualquier otro campo los avances teóricos que se producen se van incorporando más o menos rápidamente a la vida cotidiana, como puede ser en la tecnología, la economía o la medicina. Sin embargo, esta implementación es casi inexistente en el campo de la educación.

Nuestras escuelas se siguen basando en un modelo de la ilustración, época en la que se perseguía un pensamiento único y verdadero, y en el que el fin de la educación era la industrialización. Ahora vivimos en el momento de la globalización, la multiculturalidad y las opciones. No podemos educar en el momento de la diversidad, del dinamismo mediante un modelo de estatismo. Los resultados, y con ellos la inteligencia o la aptitud de los niños, se siguen calificando en base al pensamiento lógico-deductivo, y a la capacidad de retención de contenidos. Se busca continuamente una estandarización, la consolidación de los conocimientos dentro de materias estancas, la evaluación de los resultados de forma cuantitativa, en base a exámenes estandarizados, sin tener en cuenta las peculiaridades del contexto. En Cambiando paradigmas, Ken Robinson habla del pensamiento divergente, el pensamiento posmoderno por excelencia. Este tipo de pensamiento consiste en la capacidad de buscar distintas respuestas, de buscar distintas interpretaciones a la pregunta, de valorar distintas opciones. Es un tipo de pensamiento creativo, lateral, que va en contra de la idea de la educación de que hay una sola respuesta correcta, que hay que aprender.

Los niños, hoy en día sin duda más que nunca, están sometidos a una cantidad innumerable de estímulos (internet, videojuegos, televisión…). Pueden acceder a cualquier información que les interese en pocos segundos. Esto provoca que cada vez haya más falta de atención hacia las materias de la escuela, materias que les son ajenas y aburridas. Los niños están acostumbrados a esta multiplicidad de estímulos, de ideas. Son creativos por naturaleza, se arriesgan, no tienen miedo a equivocarse. Sin embargo en la escuela se jerarquizan las materias: lo primero y más importante las matemáticas y los idiomas, después las humanidades y por último las artes. En su conferencia Las escuelas matan la creatividad, Ken Robinson afirma que en la educación de hoy debería tener la misma importancia la creatividad que la alfabetización. Estamos obligando a los niños a que centren todos sus esfuerzos en las matemáticas y los idiomas, en desarrollar el pensamiento lógico y matemático, y menospreciando el valor que tienen los estudios artísticos en el desarrollo de otras aptitudes como la creatividad, la seguridad en sí mismo, la expresión corporal… Se están coartando las opciones de los niños, en lugar de darles la posibilidad de que desarrollen su propio talento.


9.4.12

Pensando en los demás
Una didáctica de la felicidad




En el documental Pensando en los demás, se muestra el transcurso de un curso académico en la escuela Minami Kudatsuno, una escuela municipal situada en un barrio periférico de la ciudad japonesa de Kanasawa. Los protagonistas son los alumnos del profesor Tushiro Kanamori, treintaicinco niños de diez años, que asisten a cuarto de primaria.

El enfoque educativo de este profesor está basado en una educación en valores, en la que se refuerza la personalidad individual de los alumnos y los vínculos con sus compañeros. Para él lo más importante, y lo que transmite a sus alumnos, es valorar la vida, y la alegría de vivir. Para ello es imprescindible que se creen fuertes vínculos entre los alumnos, vínculos de amistad, de confianza y de respeto. Uno de los contenidos fundamentales que se tratan es el desarrollo de la empatía.

Cada día tres niños leen en voz alta en clase sus “cartas del cuaderno”. Esto consiste en que los niños escriban en un cuaderno acerca de sus sentimientos, de su situación o de algo que les preocupa, para después ponerlo en común con sus compañeros. El resto lo escuchan, tratan de comprender cómo se siente y hablan de qué les ha provocado su lectura. De esta forma los niños pueden ponerse en el lugar del otro, al mismo tiempo que ganan seguridad en sí mismos y confianza con los compañeros, al ser capaces de mostrar su propia vulnerabilidad.

Uno de los trabajos más interesante que realizan consiste en construir unas barcas. Se trata de un trabajo totalmente autónomo, que realizan por grupos, y en el que ellos se encargan de todo, desde la planificación hasta la búsqueda de materiales. De esta forma hay una plena identificación con la tarea, ya que es algo suyo, no están siguiendo unas directrices marcadas de antemano por el profesor. Aprenden a buscar sus propias respuestas, a solucionar los problemas, a adquirir responsabilidades. Trabajan en grupo; tienen que aprender a organizarse y a valorar el trabajo y las ideas de los compañeros. Durante todo el curso trabajan en la construcción de las barcas, para al final probarlas todos juntos en la piscina. Para ellos esa es la recompensa a todo el trabajo realizado, pero la recompensa educativa está presente durante todo el proceso, en el que han ido aprendiendo por sí mismos y en relación con sus compañeros.

La cohesión del grupo juega un papel muy importante dentro del proceso educativo, sea cual sea el nivel de enseñanza. Es fundamental saber crear vínculos, tener confianza y saber relacionarse y trabajar con los compañeros. El tiempo que se dedique en la enseñanza a crear este tipo de clima de respeto y de participación no irá en detrimento de la asimilación de los contenidos propios de la materia a impartir, sino que favorecerá el trascurso de la misma.

5.4.12

Breve Historia de la Educación Artística
Basado en el texto de Ricardo Marín









Probablemente, una de las habilidades básicas que se debería enseñar en nuestras escuelas sea la capacidad de descubrir y de buscar respuestas, en lugar de esperar pasivamente las contestaciones e indicaciones del maestro. Las experiencias fundamentales en una actividad artística contienen precisamente ese factor… (Lowenfeld y Brittain, 1997, p.4)

La corriente de la autoexpresión creativa, desde mi punto de vista una de las más interesantes, centra el proceso educativo en el propio educando, en lugar de en los contenidos. De esta forma, se logra que el alumno se dentifique plenamente con la tarea a realizar, ya que se trata de un proceso propio, en el que es él mismo el que va creando los contenidos, en lugar de asimilar contenidos ajenos. Se trata no de considerar al alumno como un “aprendiz de dibujo” que debe aprender unas directrices ya establecidas, sino de considerarlo como un individuo, con sus singularidades, para así potenciar y desarrollar sus propias características, como la sensibilidad y las posibilidades expresivas y comunicativas.

La educación artística se centra así en el proceso, en los cambios que produce la actividad artística en el propio educando, y no en los resultados, en los objetos que se hayan producido.


13.2.12

No History
¿Posmodernidad?



Fragmentación, deconstrucción… Dios ha muerto. Todo vale y todo es posible. Vivimos en la era de la incertidumbre. Por fin. Nuestra incertidumbre no es más que la certeza de que somos libres. Aunque desde una perspectiva posmoderna no tiene sentido buscar una certeza. Dios ha muerto, sí, pero seguimos yendo a visitar su tumba. Los mandamientos de la ciencia siguen siendo dogmas universales. Nuestras acciones se siguen basando en la idea ficticia de la justicia. La economía es la ideología global. Es el momento del individuo, por la gran capacidad que tenemos de crear colectividades. Se han trascendido el tiempo y el espacio. No existen las fronteras.

28.12.11

Públicas Vs Privadas
O de cómo queremos educar a nuestros hijos

Actualmente hay una gran controversia acerca de la convivencia entre escuelas públicas y privadas y la libertad de los padres de elegir el tipo de centro, y por tanto de educación, que quieren para sus hijos. Para asegurar que esta elección sea posible para todo el mundo, en países como Suecia se lleva a cabo un sistema de bonos escolares (vouchers) que proporciona el estado y que permite afrontar los gastos escolares, ya sean privados o públicos. Los defensores de este sistema plantean que mejora la eficiencia de las escuelas, públicas y privadas, al tener que competir entre ellas por los alumnos. Los detractores afirman que al tener menos alumnos las escuelas públicas, también reduciría el gasto que se invertiría en ellas y por lo tanto se deterioraría la calidad de la educación que pueden ofrecer. El problema es que esta elección se lleva a cabo a través de la imagen que los padres tienen de unas u otras escuelas, y esta imagen está muy degradada en el caso de las escuelas públicas. A menudo podemos ver titulares como este: "Sólo cuatro institutos (públicos) entre los 50 mejores centros de la Selectividad del año 2010", en el que podemos ver que los resultados en selectividad de los alumnos de institutos públicos de la comunidad de Madrid están 6 décimas por debajo de los de la privada.

27.12.11

Estudios Artísticos
Nuevos parámetros para el programa didáctico de una facultad de Bellas artes

Con el cambio de plan esperábamos que hubiera una remodelación real de los estudios de Bellas Artes, que se actualizaran las materias y el enfoque (seguíamos con el plan de los 80), pero desgraciadamente parece que las cosas se están haciendo rápido, y por salir del paso nos quedamos con el mismo perro con distinto collar. Este es el nuevo plan que se está implantando en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla y éste era el plan antiguo. Podemos ver cómo las asignaturas son prácticamente las mismas, puede que los nombres hayan cambiado pero tengo la certeza de que las materias siguen siendo las mismas. Me sorprende la poquísima presencia que tiene el diseño, cuando en realidad en mi opinión lo que habría que hacer es crear otro grado sólo de diseño, como el que se ha creado de restauración, para atender a las demandas reales de los estudiantes, que a menudo realizan aquí los primeros cursos para acabar la especialidad de diseño fuera, por la falta de oferta de asignaturas de esa rama en nuestra facultad. Por otro lado vemos que se mantiene un curriculum cerrado con asignaturas obligatorias hasta tercer curso, entre las cuales podemos ver que prácticamente son: dibujo, pintura y escultura. No cuento más de tres asignaturas cuatrimestrales teóricas. Javi nos preguntaba, al proponernos esta entrada, si creíamos que los estudios de bellas artes deberían ser estudios universitarios. Así, desde luego, no. No existen apenas asignaturas en las que haya un ambiente de debate, de crítica y de reflexión teórica (hay algunas en las que sí, muy pocas, y hay que tener la suerte de dar con el profesor adecuado). La diferencia que encuentro entre entre nuestros estudios, y los de formación profesional es que nosotros estamos dos años más.


Sí creo que los estudios artísticos deben incluirse entre los estudios universitarios, es más, incluiría y normalizaría los estudios musicales, de arte dramático y de danza también. Esto puede tener sus pros y sus contras. Como pros, burocráticamente es más beneficioso, ya que se otorga a los egresados un título homologado y tan válido como los del resto de ramas de conocimiento y sitúa el arte como materia de estudios universitarios. Como contra, que al estar dentro del sistema universitario, la educación está sujeta a una serie de parámetros establecidos tales como evaluaciones, asignaturas, departamentos... que en el caso de los estudios artísticos pueden ser cuestionables.
En cualquier caso, el hecho de que los estudios artísticos se impartan como titulaciones universitarias no tiene por qué constituir un obstáculo para que se impartan estudios artísticos de otra índole y con otro enfoque, sino que aumenta la oferta, a la vez que los hace accesibles a todo el mundo mediante la universidad pública.

Mi propuesta para reformar el plan de estudios es muy similar a lo que ya se está haciendo en la mayoría de las universidades europeas. Cuatro cursos, un primer curso en el que el alumno tenga contacto con el mundo del arte con la mayor amplitud posible. Con asignaturas prácticas: Dibujo y pintura, Escultura e instalación, Fotografía y vídeo, Performance y Nuevos medios; y asignaturas teóricas: Historia del arte y teoría del arte. A partir de segundo, el alumno podría elegir entre un abanico de asignaturas para crear su propio curriculum. Se podrían proponer distintas ramas, pero que no fuesen cerradas, sólo de forma orientativa. También elegiría un tutor cada curso, que sería quien le guiaría de forma transversal en el desarrollo de su propio proyecto artístico, que se llevaría a la práctica mediante las diferentes asignaturas o talleres. Es importante también que el alumno disponga de un lugar de trabajo en la facultad. Esto puede parecer que está a años luz de la realidad, pero ya se está haciendo en muchas universidades europeas. El hecho de trabajar en la universidad, crear un ambiente de trabajo junto a los compañeros y los profesores es de lo más enriquecedor que podemos llevarnos de nuestro paso por la carrera. Otro tema por el que apuesta el nuevo modelo de los grados, pero que en nuestra facultad se está obviando es el trabajo en grupo. Las formas de creación y producción actuales en cualquier campo pasan por un trabajo colaborativo e interdisciplinar. Acabemos de una vez con el mito del artista solitario, encerrado en su estudio y celoso de todo.

En cuanto a las asignaturas y los profesores hay dos carencias principales que en mi opinión habría que suplir urgentemente: la teoría y la endogamia. Hace falta mucha más carga teórica, más reflexión, más historia. Y hace falta más ofertas de asignaturas, más variedad, salir de una vez por todas del dibujo, la escultura y la pintura (no digo abandonarlos, pero si enriquecerlos con otras posibilidades). Y para eso hace falta que el cuerpo de profesores sea también interdisciplinar. Para ofrecer asignaturas como: nuevos medios, videocreación, estética, dibujo técnico, diseño 3D, ilustración... hacen falta profesionales que provengan de esos campos (informática, comunicación audiovisual, filosofía, arquitectura, diseño industrial...).

En definitiva, una universidad que esté en relación con la sociedad, con los cambios y las necesidades de ésta, y con el mundo del arte contemporáneo. Una universidad en la que poder desarrollar nuestros propios proyectos, con la ayuda de profesionales. Sobre todo teniendo en cuenta que nuestra materia de estudio, el arte, como producto cultural, está en continuo cambio. A nadie se le ocurre pensar que en las facultades de ingeniería trabajen en base al modelo atómico de Thomson, ignorando todos los avances posteriores. ¿Por qué nosotros sí lo hacemos?